Historias

Cuando mi abuelita Ana vivía tuvo la confianza para contarme algunas historias. Jugábamos rocambor[1] y, como yo era el único nieto que compartía su mayor distracción, llegamos a desarrollar una especial afinidad. Una tarde de sábado, cuando una de las personas que había quedado para el...

Había quedado en encontrarme con una amiga. Ella había regresado a Arequipa después de muchos años. Para nuestro encuentro escogí el parque San Francisco, por su cercanía a diferentes sitios a los que podríamos ir después. Era una brillante tarde de primavera. Cuando llegué, la luz...

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